Payadas

Atahualpa Yupanqui - El Payador Perseguido (1ª parte)

El Payador Perseguido (1ª parte)

Letra y música: Atahualpa Yupanqui compositor y folklorista argentino

Video:

Letra:

Con permiso via adentrar

aunque no soy convidao,

pero en mi pago, un asao

no es de naides y es de todos.

Yo via cantar a mi modo

después que haiga churrasquiao.

No tengo Dios pa pedir

cuartiada en esta ocasión,

ni puedo pedir perdón

si entuavía no hei faltao;

veré cuando haiga acabao;

pero ésa es otra cuestión.

Yo sé que muchos dirán

que peco de atrevimiento

si largo mi pensamiento

pal rumbo que ya elegí,

pero siempre hei sido ansi;

galopiador contra el viento.

Eso lo llevo en la sangre

dende mi tatarabuelo.

Gente de pata en el suelo

fueron mis antepasaos;

criollos de cuatro provincias

y con indios misturaos.

Mi agüelo fue carretero,

mi tata fue domador;

nunca se buscó dotor

pues se curaban con yuyos,

o escuchando los murmullos

de un estilo de mi flor.

Como buen rancho paisano

nunca faltó una encordada,

de ésas que parecen nada

pero que son sonadoras.

Según el canto y la hora

quedaba el alma sobada.

Mi tata era sabedor

por lo mucho que ha rodao.

Y después que había cantao

destemplaba cuarta y prima,

y le echaba un poncho encima

“pa que no hable demasiado…”

La sangre tiene razones

que hacen engordar las venas.

Pena sobre pena y pena

hacen que uno pegue el grito.

La arena es un puñadito

pero hay montañas de arena

No sé si mi canto es lindo

o si saldrá medio triste;

nunca fui zorzal, ni existe

plumaje más ordinario.

Yo soy pájaro corsario

que no conoce alpiste.

Vuelo porque no me arrastro,

que el arrastrarse es la ruina;

anido en árbol de espina

lo mesmo que en cordilleras

sin escuchar las zonceras

del que vuela a lo gallina.

No me arrimo así nomás

a los jardines floridos.

Sin querer vivo alvertido

pa’ no pisar el palito.

Hay pájaros que solitos

se entrampan por presumidos.

Aunque mucho he padecido

no me engrilla la prudencia.

Es una falsa experiencia

vivir temblándole a todo.

Cada cual tiene su modo;

la rebelión es mi cencia.

Pobre nací y pobre vivo

por eso soy delicao.

Estoy con los de mi lao

cinchando tuitos parejos

pa’ hacer nuevo lo que es viejo

y verlo al mundo cambiao.

Yo soy de los del montón,

no soy flor de invernadero.

Soy como el trébol pampero,

crezco sin hacer barullo.

Me apreto contra los yuyos

y así lo aguanto al pampero.

Acostumbrao a las sierras

yo nunca me sé marear,

y si me siento alabar

me voy yendo despacito.

Pero aquel que es compadrito

paga pa’ hacerse nombrar.

Si alguien me dice señor,

agradezco el homenaje;

mas, soy gaucho entre gauchaje

y soy nada entre los sabios.

Y son pa’ mi los agravios

que le hagan al paisanaje.

La vanidá es yuyo malo

que envenena toda la huerta.

Es preciso estar alerta

manejando el azadón,

pero no falta el varón

que la riegue hasta en su puerta.

El trabajo es cosa buena,

es lo mejor da la vida;

pero la vida es perdida

trabajando en campo ajeno.

Unos trabajan de trueno

y es para otros la llovida.

Trabajé en una cantera

de piedritas de afilar.

Cuarenta sabían pagar

por cada piedra polida,

y era a seis pesos vendida

en eso del negociar.

Apenas el sol salía

ya estaba a los martillazos,

y entre dos a los abrazos

con los tamaños piegrones,

y por esos moldejones

las manos hechas pedazos.

Otra vez fui panadero

y hachero en un quebrachal;

he cargao bloques de sal

y también he pelao cañas,

y un puñado de otras hazañas

pa’ mi bien o pa’ mi mal.

Buscando de desasnarme

fui pinche de escribanía;

la letra chiquita hacía

pa’ no malgastar sellao,

y era también apretao

el sueldo que recibía.

Cansao de tantas miserias

me largué pal Tucumán.

Lapacho, aliso, arrayán,

y hacha con los algarrobos.

¡Por dos cincuenta! Era robo

pa’ que uno tenga ese afán.

Sin estar fijo en un lao

a toda labor le hacía,

y ansí sucedió que un día

que andaba de benteveo

me topé con un arreo

que dende Salta venía.

Me picó ganas de andar

y apalabré al capataz,

y ansí, de golpe nomás

el hombre me preguntó:

¿Tiene mula? Cómo no

le dije . Y hambre, de más.

A la semana de aquello

repechaba cordilleras,

faldas, cuestas y laderas

siempre pal lao del poniente,

bebiendo agua de virtiente

y aguantando las soleras.

Tal vez otro habrá rodao

tanto como he rodao yo,

y le juro, creameló,

que he visto tanta pobreza,

que yo pensé con tristeza:

Dios por aquí no pasó.

Se nos despeñó una vaca

causa de la cerrazón,

y nos pilló la oración

cueriando y haciendo asao;

dende ese día, cuñao

se me gastó mi facón.

Me sacudí las escarchas

cuando bajé de los Andes,

y anduve en estancias grandes

cuidando unos parejeros;

trompeta, tapa y sombrero,

pero pa’ los peones, de ande.

La peonada, al descampao,

el patrón, en Güenos Aires.

Nosotros, el cuello al aire

con las caronas mojadas,

y la hacienda de invernada

más relumbrosa que un fraile.

El estanciero tenía

también sus cañaverales,

y en los tiempos otoñales

juntábamos los andrajos,

y no íbamos p’abajo

dejando los pedregales.

[tags]Atahualpa Yupanqui, payadas, payador perseguido, payas[/tags]

Compártelo: Estos iconos te permiten añadir este post a tus favoritos y compartirlo con más personas en redes sociales.
  • BlinkList
  • blogmarks
  • BlogMemes Sp
  • del.icio.us
  • Digg
  • Furl
  • Ma.gnolia
  • MisterWong
  • Netscape
  • Reddit
  • Slashdot
  • Spurl
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • YahooMyWeb
1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (1 votes, average: 5 out of 5)
Loading ... Loading ...
Tags: , , , ,

Entradas relacionadas

Deja tu comentario

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>